// ------------------------------------------------------------------ ?>
Desde la entrada en vigencia del Crédito con Garantía Estatal para Estudios Superiores, en el año 2006, los alumnos que anualmente postulan a las ayudas estudiantiles del Estado se ha más que triplicado. Si antes de la creación de este beneficio se recibían del orden de 90 mil solicitudes por año, en los últimos tres períodos de postulación, éstas han promediado 300 mil.
Además del número de postulantes, también ha crecido el volumen de recursos públicos y privados que se destinan a apoyos estudiantiles, lo que ha permitido asignar el Crédito con Garantía Estatal a un total de 354.025 personas en sus seis primeros años de funcionamiento, lo que ha convertido a esta ayuda creada por la Ley 20.027 en la principal alternativa de financiamiento utilizada por los estudiantes chilenos que desean iniciar o continuar una carrera en la educación superior.
No sólo eso: para un amplio porcentaje de postulantes, especialmente de las familias de menores ingresos, el Crédito es también la única opción viable para acceder a la educación superior. Lograr las demás ayudas estudiantiles, en particular les becas, exige que los jóvenes acrediten un puntaje promedio superior a 550 puntos en la Prueba de Selección Universitaria (PSU). Sin embargo, según los datos de la postulación 2011, más de la mitad de los alumnos que pidieron apoyo financiero al Estado para la educación superior, no tenía PSU rendida y entre quienes sí la dieron, el 54% estuvo bajo los 500 puntos. “Aun cuando son jóvenes que no califican académicamente para la mayoría de las becas, ellos anhelan ser profesionales o técnicos porque quieren mejorar su calidad de vida. Y de esos sueños hay que hacerse cargo”, plantea Alejandra Contreras, Directora Ejecutiva de Comisión Ingresa.
Otro conjunto de estudiantes para los cuales el Crédito con Garantía Estatal ha sido fundamental es el de los alumnos que al momento de postular ya cursaban una carrera. Del total de beneficiados entre los años 2006 y 2011, el 32% corresponde a alumnos para los cuales el Crédito fue y sigue siendo la única ayuda del Estado disponible y sin la cual posiblemente no habrían podido continuar sus carreras, dado que las becas y el Fondo Solidario de Crédito Universitario están preferentemente reservados para postulantes que inician sus estudios superiores.
En términos de focalización de la ayuda, 8 de cada 10 alumnos que recibieron el Crédito con Garantía del Estado en el 2011, pertenecen a familias de los quintiles de ingreso socioeconómico más vulnerables. Puntualmente, un 38% se otorgó a estudiantes de familias pertenecientes al Quintil I, cuyos ingresos per cápita no superan $717.804 anuales. Para ellos, el costo promedio de financiar con recursos propios el arancel de una carrera universitaria, ya sea en una institución tradicional o privada, es casi cuatro veces mayor que sus ingresos per cápita anuales. Dicho de otro modo, para una familia del Quintil I compuesta por cuatro integrantes, costear una carrera universitaria sin ayuda estudiantil alguna, significaría invertir la totalidad de sus ingresos anuales en el pago del arancel.
Desde esa perspectiva, cobra mayor significación el impulso que le ha dado el Crédito con Garantía Estatal a la matrícula de las carreras técnicas, que son más cortas en duración y menos onerosas que las universitarias, y por tanto, más asequibles para familias de menores ingresos. Actualmente las carreras impartidas por Centros de Formación Técnica e Institutos Profesionales concentran el 46,2% de los créditos entregados, lo que quiere decir que ha aumentado siete veces la cantidad de alumnos con crédito que optan por matricularse en esas instituciones, desde 2006 a la fecha.
En esta sección que le invitamos a recorrer, Comisión Ingresa pone a su alcance información relevante del Crédito con Garantía Estatal. Con un buscador dinámico, podrá descargar antecedentes desde las bases de datos y acceder a múltiples cuadros que sintetizan los resultados anuales y la evolución comparada de los procesos de postulación y asignación de este beneficio estudiantil, desde su primera entrega, en el año académico 2006 y hasta el Proceso de Asignación 2011 incluido.
Aspiramos a que tanto estas estadísticas como la información adicional que nuestros usuarios podrán solicitar al Area de Estudios de esta Comisión, representen un aporte no sólo para la investigación en educación superior sino también para un debate público informado y constructivo, que contribuya a perfeccionar las políticas públicas sobre financiamiento estudiantil de manera que cada joven chileno tenga la oportunidad de realización personal que anhela.